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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
 

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

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Universo de El Búho

 

Junio de 2007

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

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* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

 

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  Letras sonoras

 

Juan Sebastian Bach

Juan Luis González Alcántara y Carrancá

 

El ARTE de la música tiene en los diversos canales de comunicación, electrónicos principalmente, los medios ideales para una amplia y profusa difusión entre los jóvenes en mayor número, quienes en su ambición incipiente piden algo distinto, nuevo, para satisfacer sus inquietudes o ideales diferentes a los de las generaciones que les antecedieron. Así, vemos y escuchamos que surgen variantes en las diversas manifestaciones artísticas, desde la expresión plástica, hasta en la música, a la manera de modas pasajeras, que escasa huella dejan al paso del tiempo. Pero casi todos coinciden en que la obra de Juan Sebastián Bach trascendió todo tiempo y espacio, fruto de un espíritu genial y fecundo

La Pasión según San Mateo, la Misa en Si menor, el Oratorio de Navidad, la Pasión según San Juan, cantatas, fugas, sonatas, conciertos, tocatas, entre numerosas composiciones que escribió en el transcurso de sus 65 años de existencia, es indiscutible que poseen una fuerza de atracción universal. Aunque para los alemanes tendrán una importancia particular, porque por ejemplo los oratorios célebres son reconocidos como el resumen de todo lo que aprendieron desde su infancia, en los grandes corales tradicionales, que son su herencia particular.

Precisamente, el gran maestro alemán nacido en Eisenach, el 21 de marzo de 1685, es ahora recordado, sobre todo en el mundo occidental, en el 250 aniversario de su desaparición física, el 28 de julio de 1750, en Leipzig. Su fructífero talento en el arte musical agiganta su mérito en ese cuarto de milenio, ya que pareció quedar en el olvido, y aunque al público moderno los gigantescos movimientos corales le conmueven menos que la dramática música de la Pasión, hay partes tan esplendorosas que se catalogan entre lo más grandioso que se ha concebido.

Y aunque la modesta y sencilla vida de Juan Sebastián Bach hizo pasar inadvertida a sus contemporáneos su grandeza de genio, desde muchacho ya se le consideraba un virtuoso, como organista, en el clavecín, el violín o el violoncello. A los 15 años obtuvo una plaza de soprano en el coro de la escolanía de San Miguel de Lüneburg, estuvo en Arnstad, Mülhausen y Turingia -donde escribió sus primeras cantatas-, entre otras ciudades. En Weimar se le nombró maestro de conciertos, y jóvenes estudiantes de música sacra acudían a doctorarse con el "famoso Bach".

En todos los cargos oficiales que desempeñó, Bach gozó de gran fama y buenos sueldos. Hasta su permanencia definitiva como "cantor" de la iglesia de Santo Tomás, de Leipzig, el cual desempeñó durante los 27 años siguientes en medio de grandes disgustos y conflictos con dignatarios y autoridades; aunque también acumuló honores y triunfos hasta el final de su vida, a los 65 años de edad, el 28 de julio de 1750. Sólo que la mayoría de su obra quedó ignorada durante más de cien años, hasta que el célebre Félix Mendelssohn Bartholdy, diera a conocer el oratorio La Pasión según San Mateo, una de las más hermosas composiciones musicales de todos los tiempos.

Vale detenerse en esta obra monumental. Para interpretar La Pasión según San Mateo se requiere de dos orquestas, un órgano, dos coros de cuatro secciones cada uno, un coro de niños cantores y un grupo de solistas; su duración es de cuatro horas. La grandiosa entrada de los coros anuncia el tema: las orquestas y los coros entrelazan su contrapunto hasta fundirse en una sonora intensidad. Bach emplea cadencias impregnadas de tristeza, gritos de ira, trozos de exultación ascendente, todo en su propio lenguaje musical.

Al igual que otros muchos músicos de la época barroca que permanecían olvidados, hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando empezaron a ser difundidos gracias a la radio, el fonógrafo y los discos de pasta y posteriormente de acetato, en discos compactos y el DVD, lo más avanzado -hasta el momento- en reproducción de música. Gracias a ello se han vuelto reconocidos nombres como el de Antonio Vivaldi, Domenico Scarlatti, Henry Purcell, Jorge Federico Haendel, entre otros autores del arte barroco musical. Pero el mayor mérito de Bach es su influencia en las generaciones siguientes, desde su época hasta nuestros días, se asegura que incluso en la música de jazz.

Los virtuosos actuales, al estudiar la ejecución de la obra de Juan Sebastián Bach coinciden que su música refleja su pensamiento, su calidad humana, su carácter, y concluyen que sólo pensaba en servir a Dios a través de su obra, sin importarle la posteridad, su ambición no trascendía los límites de Leipzig y de su iglesia de Santo Tomás. Por lo que una vez ejecutadas sus creaciones, las guardaba en carpetas que ahí permanecieron por centurias. De ahí se colige que su talento primigenio sólo tenía al Creador como impulso esencial de su vida y su obra, como las almas ajenas a mezquindades o pragmatismos, porque priva en cuanto realizan su alabanza a Dios y a sus símbolos.

 


JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA Y CARRANCÁ

Doctor en Derecho. Catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México. Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Conferencista y ponente en múltiples congresos nacionales e internacionales. Editorialista en diversos periódicos de circulación nacional. Es autor de una numerosa obra escrita, jurídica, pedagógica y cultural.

jlgac@hotmail.com

 

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