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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
 

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

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Universo de El Búho

 

Junio de 2007

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

 

         

 

  Cuadros musicales

 

La creación

Mural de Diego Rivera, Anfiteatro "Simón Bolívar"

 

Evangelina Villarreal

 

A principios del siglo XX se planeó ampliar las instalaciones de la Escuela Nacional Preparatoria con la construcción de un edificio anexo en el que se alojarían oficinas y un anfiteatro. El arquitecto Samuel Chávez quedó a cargo del proyecto. El Anfiteatro, llamado entonces únicamente "de la Preparatoria", quedó concluido en 1910 y el 22 de septiembre fue sede de la inauguración de la Universidad Nacional de México, en el marco de la celebración del primer Centenario de la Independencia.

El inicio de la Revolución detuvo temporalmente la construcción del resto del anexo y no fue sino hasta 1931 en que quedó concluido el proyecto original.

En 1922 Diego Rivera pintó en el anfiteatro su primer mural, llamado La creación, en referencia a la creación científica y artística. Es una composición con marcada influencia bizantina en la que convergen cualidades estéticas del ímpetu inicial de Rivera y cualidades filosóficas alentadas por el pensamiento de José Vasconcelos. La obra fue realizada a la encáustica -técnica a base de resina copal emulsionada con cera de abeja y una mezcla de pigmentos fundidos con fuego directo- en el muro del proscenio y en lo que fue la concha acústica de un órgano monumental colocado en 1910 y que desapareció probablemente durante los años de la lucha armada. Otro órgano de menor tamaño ocupó el espacio aproximadamente desde los primeros años de la década de los veinte hasta las postrimerías de los años cincuenta.

En la parte central superior del mural un semicírculo azul contiene la luz primera o energía primaria que es proyectada en tres direcciones. Dentro del nicho destaca la célula original, de donde surge la figura del hombre o pantocrátor, cuyos brazos abiertos en cruz siguen las directrices principales de la obra. Entre el follaje del árbol de la vida se encuentra un hombre alado, un águila, un león y un toro, integrantes del tetramorfo de la tradición judeocristiana y símbolos de los evangelios en referencia al Verbo, principio de todo.

En las paredes laterales del nicho, Rivera dibujó la flora y la fauna que observó durante un viaje que había realizado por el istmo de Tehuantepec: la vegetación estilizada propia de la selva tropical, dos felinos, una grulla y un águila arpía.

Los paños laterales del nicho constituyen conjuntos rectangulares correspondientes al hombre y la mujer, ambos desnudos y sedentes -que corresponden a Adán y Eva- con los rostros vueltos hacia sendos grupos de figuras femeninas. Los modelos fueron su ayudante Amado de la Cueva y Lupe Marín, con quien Diego se casaría. Las del lado derecho personifican a la fábula, con rostro moreno y manto añil transparente, cofia azul cobalto y diadema de oro; el conocimiento, con túnica ocre, manto azul con aplicaciones de oro. Ascendiendo a la derecha de la anterior, se encuentra la poesía erótica, en quien se reconoce a Carmen Mondragón -llamada Nahui Ollin por el doctor Atl-, por sus grandes ojos verdes y cabello dorado. A su lado la tradición es una mujer de tipo de indígena con vestido y rebozo carmesí y con las manos sobre su regazo. Luz Jiménez, una india pura de las serranías del sur del Valle de México, sirvió como modelo para esta figura. Sobre este grupo se encuentra la tragedia, con el rostro cubierto con una máscara de dolor, símbolo griego de este género teatral. La modelo fue la declamadora cubana Graciela Garbaloza.

En el segundo plano cuatro figuras de pie provistas de un halo dorado -que evidencia parte de la influencia bizantina del mural- representan de derecha a izquierda a las cuatro virtudes cardinales: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la continencia. La prudencia, para la que posó Julieta Crespo de la Serna, lleva el cabello largo y túnica y manto verdiazules. La justicia está vestida de blanco; para esta virtud se mencionan dos nombres de modelos: María Dolores Asúnsolo, actriz que sería conocida como Dolores del Río y Luz Jiménez. La fortaleza, representada por la célebre Lupe Marín, entonces esposa de Diego; está ataviada de color oscuro y sostiene un puñal de combate con las manos juntas sobre un escudo rojo con un sol en el centro. El grupo termina con la continencia, con túnica gris y manto lila que oculta las manos y la mitad del rostro.

En el paño del lado izquierdo detrás de la Mujer, aparecen la Música cubierta por una piel de animal y tocando una doble flauta de oro que nos recuerda a la de la musa Euterpe. A su lado el canto, vestida de rojo llevando en su regazo tres manzanas de oro de las hespérides (ninfas guardianas del jardín de los dioses en la mitología griega); su fisonomía está inspirada en la mujer criolla jalisciense, es la figura de Lupe Marín. La comedia -sonriente en contraste con la tragedia del panel derecho- peinada de trenzas con blusa bordada y rebozo, es la actriz de tandas Guadalupe Rivas Cacho. Al frente del grupo, la danza está de pie con los brazos en alto y con una túnica blanca cuyos pliegues sugieren movimiento; sus rasgos son característicos de la criolla michoacana.

En el segundo plano se encuentran también de pie las tres virtudes teologales: la caridad, la esperanza y la fe, también con halos dorados. La caridad está cubierta por sus propios cabellos rojizos. A su lado la esperanza, con túnica verde, manto de pliegues tubulares que con las manos sobre el pecho dirige su mirada al centro luminoso. La fe se ve representada por Luz Jiménez, quien va envuelta en un rebozo; sus ojos están cerrados y sus manos entrelazadas en actitud de oración.

La narrativa plástica de este mural se une a través de figuras aladas sentadas sobre nubes a ambos lados del mismo. A la derecha la ciencia, de túnica amarilla y manto verde. A la izquierda la sabiduría, de túnica azul y manto amarillo claro, forma con sus manos el símbolo del infinito. Palma Guillén y Luz Jiménez sirvieron respectivamente como modelos para estas representaciones. El conjunto en pleno muestra la simetría y el equilibrio que consiguió Rivera mediante el empleo de ejes de composición y elementos equivalentes en peso y contrarios en color.

El Anfiteatro, hoy conocido con el nombre de "Simón Bolívar", cuenta con 450 asientos distribuidos en isóptica. La decoración del vestíbulo es obra de Fernando Leal, quien entre 1930 y 1942 pintó la Epopeya bolivariana, que consta de tres obras mayores y seis paneles con imágenes de la vida del prócer y de los libertadores americanos.

NOTA: Para la investigación de este artículo se contó con la asistencia de Ricardo Candía.


 


EVANGELINA VILLARREAL

Subdirectora del Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

 

conservatorianos@hotmail.com