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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
 

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

Sugiere un sitio

 

 

Universo de El Búho

 

Junio de 2007

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

 

         

 
  Horizontes educativos

 

El telón del

Palacio de Bellas Artesl

 

Rogelio González Medina

 

El arquitecto italiano Adamo Boari, entre los años de 1897 y 1899, trabajó en la ciudad de Chicago y realizó al mismo tiempo algunos proyectos para el estado de Jalisco y la ciudad de México. Entre los más importantes están el templo Expiatorio en la ciudad de Guadalajara, y su participación en el concurso para el proyecto del Palacio del Poder Legislativo de México, obteniendo el segundo lugar, en tanto que el primero fue declarado desierto, por lo que Boari siempre reclamó que él había sido el ganador del concurso. Posteriormente, en 18991 Boari se estableció de manera definitiva en la ciudad de México y trabajó en el proyecto y construcción del edificio de correos entre 1902 y 1907 junto con el ingeniero mexicano Gonzalo Garita, gran conocedor del subsuelo de la ciudad de México, motivo por el cual hoy podemos apreciar el Palacio Postal en perfecto estado estructural y a nivel conforme al piso de la calle.

El Gobierno de México encargó a Boari la realización del proyecto del Teatro Nacional (Palacio de las Bellas Artes) mismo que realizó entre 1902 y 1904, y se inicia la construcción del mismo bajo su dirección2, rodeándose de técnicos y artistas, todos extranjeros. El único mexicano que participó en un principio en el proyecto fue el ingeniero Garita, que se encontraba trabajando en la obra del edificio de Correos.

Boari hizo a un lado a Garita del proyecto del teatro, después de que le presentó la propuesta de cimentación y estructura para el nuevo Teatro Nacional, argumentando que el costo era elevado y en su lugar contrató al ingeniero William H. Brikmier de Nueva York para que realizara nuevamente los cálculos de la cimentación y estructura3. Más tarde la construcción fue realizada por la casa Milliken Brothers de Chicago con los resultados que hoy podemos ver, hundimiento que comenzó desde el inicio de la construcción, hasta llegar a más de dos metros en el lado norte.

Durante el proceso de la construcción, Boari modificaba los términos de los contratos, los tiempos y costos, razón por la que se demoró e incrementó el presupuesto original que presentó en 1904 de 4 millones a 12 millones que llevaba gastado en 1910, fecha en que se comprometió a terminar la obra para inaugurarse en los festejos del Centenario de la Independencia, aún cuando faltaban por concluir, entre otras obras, la cubierta y los interiores.

Una de las obras que Boari sí concluyó del interior del teatro, fue el telón contra incendios. La idea de que el telón fuera contra incendios fue debido a que en aquella época eran frecuentes los incendios en los foros de los teatros, y ya iniciado el siniestro se pasaba a la sala donde se encontraban los espectadores. Boari, para proteger al público proyectó un armazón de acero con doble pared con un recubrimiento de lámina acanalada en la cara que da al foro, y por el lado que da a la sala, con un recubrimiento de cristal opalino colocado sobre concreto. El telón de esta manera, es una especie de compuerta para proteger a los espectadores en caso de iniciarse un incendio en el foro.

Boari, con la idea de un diseño de un ventanal viendo un paisaje del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, que tomó de las ventanas de las oficinas de Palacio Nacional, encargó al artista–artesano Géza Maróti de Hungría, la primera propuesta de telón de cristal para el Teatro Nacional, propuesta que no aceptó Boari, fabricando finalmente dicho telón la casa de Louis Comfort Tiffany de Nueva York, la más destacada del Art Nouveau en América, que lo realizó con cristales no transparentes (opalescentes). El artista que hizo el diseño fue Harry Stoner, diseñador de escenarios y pintor, enviado por la casa Tiffany a México a realizar el estudio y dibujo con la idea de Boari de las montañas nevadas del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl vistos a través de un ventanal.

El telón cuenta con 206 tableros cubiertos con cerca de un millón de teselas de cristal refractario e iridiscente4, con un peso aproximado de 27 toneladas y dimensiones de 14 m de ancho por 12.50 m de altura y 32 cm de espesor.

La construcción de la estructura y soporte, así como el mecanismo lo hicieron dos casas alemanas, Vereignitemaschinengábrik y Maschinenbaugesellschaft. Fue exhibido en Nueva York antes de ser enviado por barco a la ciudad de México5. Esta obra de arte aplicado es única, ya que no se hizo otra para ningún otro teatro del mundo6. En marzo de 1916, Adamo Boari salió de México hacia Italia para no regresar más, sin concluir el Teatro Nacional. Años más tarde, entre 1930 y 1934, concluye la obra el arquitecto Federico Mariscal, modificando el proyecto original de Boari en lo que se refiere a los interiores, ya que su destino cambió de teatro a sede de una institución nacional de carácter artístico, albergando varios museos y cambiando su nombre de Teatro Nacional por el de Palacio de Bellas Artes. A Mariscal correspondió también realizar la decoración de los interiores en Art Decó, el estilo en boga de esos años.

NOTAS:

1 La Construcción del Palacio de Bellas Artes, Instituto Nacional de Bellas Artes, México, 1984, p. 295.

2 Ulloa del Río, Ignacio, Palacio de Bellas Artes, México, 2000,, p.36.

3 Ulloa del Río, I., ob. cit., p. 30.

4 Cristal Tiffany, Ed. Mateos, España, 1999, p.38.

5 Cristal Tiffany, ob. cit., p. 46. Este cristal era distinto al que se fabricaba en otros lugares. Tiffany lo utilizaba con mucho éxito en jarrones con forma de flor con tallos muy esbeltos.

6 Ibidem, p. 47.

 

 


 

ROGELIO GONZÁLEZ MEDINA

Arquitecto por la UNAM y pasante de maestría en Historia de la Arquitectura Mexicana por la Universidad Autónoma Benito Juárez (UABJ) de Oaxaca. Actualmente es Subdirector de Investigación y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y catedrático del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Ha sido docente y coordinador del Departamento de Investigaciones Arquitectónicas de la UABJ y director del Centro Regional Oaxaca del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Es autor de libros, artículos y ensayos y ha editado diversas obras sobre arquitectura y antropología..

 

conservatorianos@hotmail.com